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La literatura juvenil pertenece a todos

«Todos estamos unidos en nuestro quebrantamiento, en nuestra incertidumbre y también en nuestra esperanza. Porque (la literatura juvenil) cuenta historias en un espacio que no desdeña esa incertidumbre, en realidad la abraza». Kris Dinnison, bibliotecaria y profesora.

Hace cinco años, en plena pandemia, me reencontré con la literatura juvenil. Hasta ese momento, tras salir de la universidad, la “vida adulta” me había distanciado de la idea de encontrar cobijo en historias protagonizadas por jóvenes y adolescentes. Sin embargo, en medio de los cambios que traían esos años extraños, la fantasía y romance juvenil se transformaron en un grato refugio para mí. ¿Qué ofrecían este tipo de obras para conectar con lectores adultos como yo?

La casualidad hizo que llegara a una charla TED titulada: Young Adult Lit Belongs to Everyone (La literatura juvenil pertenece a todos) de la bibliotecaria y profesora Kris Dinnison, que sintonizó con mi reencuentro literario. En ese discurso Dinnison reflexionaba sobre cómo el punto de partida de muchas historias juveniles era la incertidumbre, con personajes que al iniciar la travesía literaria no sabían quienes eran, dónde estaban o hacia dónde iban en la vida. Un estado que solemos aceptar con naturalidad en la adolescencia y en la juventud, pero que en realidad nos acompaña en muchos momentos de la vida adulta en los que nos sentimos desorientados o en los que debemos enfrentar cambios que nos desafían y obligan a reinventarnos.

La bibliotecaria y profesora Kris Dinnison en TEDx Talks.

La literatura juvenil nos habla de la posibilidad de crecer y cambiar, nos recuerda el potencial de transformación, de nuestra propia vida o incluso del entorno en el que nos insertamos. En las novelas sus protagonistas pueden ganar grandes batallas contra enemigos poderosos y, aunque en la realidad esa perspectiva parezca bastante más lejana, seguir sus aventuras, ver sus luchas y mantener la esperanza en esa victoria, es un aliciente para nosotros mismos.

La vida entera, a cualquier edad, tiene encrucijadas: comenzamos o terminamos relaciones afectivas, perdemos seres queridos o crece nuestra familia, creamos proyectos que despegan, o fallan o simplemente se transforman en el camino. Nuestros sueños cambian a lo largo de la vida y nos sumergimos constantemente en la incertidumbre y en la indecisión.

La literatura juvenil está repleta de historias sobre procesos transformadores, por ello, a cualquier edad, podemos encontrar en ella elementos que nos resuenan, nos ofrecen refugio y, de alguna manera, nos recuerdan que aún podemos cambiar el mundo (al menos el nuestro).

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