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Lo oscuro y lo inquietante en las voces de seis autoras latinoamericanas

En el último tiempo ha existido un boom del género de terror mezclado con la fantasía, con una marcada presencia de escritoras latinoamericanas que fusionan el contexto social con la ficción.

Este fenómeno no es reciente, ya en 1818 la escritora británica Mary Shelley publicó Frankenstein o el moderno Prometeo, unas de las primeras obras de terror gótico y personalmente mi libro preferido. Junto con ella, otras autoras que fueron nutriendo este género son Shirley Jackson, Daphne du Maurier, Joyce Carol Oates, Amparo Davila, entre muchas otras.

¿Qué elementos caracterizan a estas narrativas que han captado la atención de tantos lectores? Carmen Alemany Bay, profesora de literatura en la Universidad de Alicante, en España, ha analizado esta corriente, señalando que poseen nuevas sensibilidades que abordan una profunda trama social en las que se entremezclan los derechos de las mujeres y la violencia de género. Bay describió el término como “narrativa de lo inusual, presentan situaciones en las que el lector es, en última instancia, quien decide qué es posible y qué no. Allí es donde radica la riqueza de esta literatura».

Si te interesan estas obras que combinan el terror y lo fantástico en nuestro continente, dentro de sus exponentes te animamos a sumergirte en el trabajo de Mariana Enríquez (1973), escritora y periodista argentina conocida por muchos como la reina del terror. En Las cosas que perdimos en el fuego (2016), entremezcla la pobreza, la vulnerabilidad y el horror sobrenatural, incorporando rasgos propios de la cultura latinoamericana a lo largo de los doce relatos que la componen. En su famosa novela Nuestra parte de noche (2019), ganadora del Premio Herralde, nos cuenta la historia de un padre, Juan Peterson, en su lucha por proteger a su hijo, Gaspar, de la sociedad secreta o secta a la que pertenece y de la que es su médium. Categorizado como uno de los mejores libros de terror en el 2023, posee además una clara crítica social al desarrollar parte de sus hechos en la dictadura militar Argentina. Una novela intrigante que no podrás dejar de leer. 

Otra gran escritora argentina que explora lo sobrenatural en sus obras es Samanta Schweblin (1978). Su literatura se caracteriza por partir de lo cotidiano: en lugar de recurrir a fantasmas, los miedos que plantea son comunes, y muchas veces sitúa a la familia como centro del terror. En Distancia de rescate (2014), libro galardonado con el Premio Tigre Juan y el Premio Ojo Crítico,  aborda la maternidad con una clara denuncia ecológica. La novela explora el terror psicológico a través de la relación madre e hija y el miedo constante a que algo les ocurra sin poder estar cerca para evitarlo.

Al contrario de la literatura de Schweblin, la obra de Agustina Bazterrica (1974), licenciada en Artes por la Universidad de Buenos Aires, se centra en las distopías. Su novela Cadáver exquisito (2017), traducida a más de treinta idiomas, narra la aparición de un virus letal que ataca a los animales y modifica de manera irreversible el mundo. Ante esta crisis, los gobiernos toman una decisión drástica: legalizar la cría, reproducción, matanza y procesamiento de carne humana. El canibalismo se convierte así en el eje central de una historia brutal y cruda, un libro intrigante,  no apto para todos los lectores.

En Las indignas (2023), Bazterrica presenta un futuro postapocalíptico en el que solo las mujeres han sobrevivido. Ellas habitan en un convento, organizadas en jerarquías sociales que las someten hasta la humillación. Según la propia autora, esta novela refleja la situación de las mujeres en la Edad Media y el castigo patriarcal. En palabras de la autora: “Van a encontrar un libro en el que intenté narrar el horror, pero con belleza”.

Siguiendo la literatura del terror por Latinoamérica, la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda (1988) nos presenta el gótico andino, en sus obras abundan los volcanes, los páramos y las montañas típicas de la región mezcladas con la violencia y los conflictos geopolíticos. Las voladoras (2020), está compuesto por ocho cuentos que narran algunos mitos y tradiciones de los Andes, que abarcan temas como el cuerpo y la tierra. Ojeda señala que utiliza «elementos del género de terror que no es igual a escribir historias de terror como hace Mariana Enriquez. Sí la violencia, por supuesto, la que genera una sensación de miedo.”

En Mandíbula (2018) explora los límites oscuros de las relaciones humanas, sus personajes protagónicos son mujeres y predomina lo femenino y lo siniestro. Esta es la historia de una adolescente fanática del horror y de las creepypastas (historias de terror que circulan por internet) quien despierta maniatada en una cabaña en medio del bosque. Su secuestradora no es una desconocida, sino su maestra de Lengua y Literatura, una mujer joven a quien ella y sus amigas han atormentado durante meses en un colegio de élite del Opus Dei. La novela desentraña las relaciones madre e hija a través de un cautivante thriller psicológico.

Otra escritora que aborda el terror y la ciencia ficción en su obra es Liliana Colanzi (1981), escritora, periodista y editora boliviana, fundadora en 2017 del proyecto Dum Dum Editora, además de ganadora del Premio Ribera del Duero de Relatos con Ustedes brillan en lo oscuro (2022), libro que reúne seis cuentos que mezclan lo sobrenatural con lo cotidiano, ambientados en Latinoamérica y atravesados por problemáticas sociales, ecológicas y familiares. Considerada una de las figuras clave del gótico latinoamericano, Colanzi desarrolla una literatura con una fuerte crítica social, donde el horror, la ciencia ficción y la fantasía se convierten en un medio para confrontar las injusticias y tensiones de la realidad.

En Chile, dentro de las voces contemporáneas del género, encontramos la novela Laguna negra (2022), que nos sumerge en el mundo de la magia y las brujas a través de la voz de una joven protagonista dispuesta a hacer todo lo posible para obtener el poder mágico que no le fue concedido al nacer. Su autora, Lucía Ramírez (1988), incorpora en esta obra lo oscuro de las relaciones humanas, construyendo una novela gótica e intrigante, ambientada en el sur de nuestro país

Estas autoras nos demuestran que el terror, lo sobrenatural y la ciencia ficción no solo son géneros para atemorizar a los lectores, sino también para hablar de lo que vivimos cada día: los miedos, las injusticias y las problemáticas sociales. Leer sus obras es abrir una puerta a mundos inquietantes, pero también a nuevas formas de pensar la realidad.

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